lunes, 10 de julio de 2017

Historias de comadronas: Seis temporadas de “Call the Midwife”


Basada en hechos reales, y en un escenario de fines de los 50,  “Call the Midwife” (“Llama a la partera”) merece ser considerada como un drama de época. En su sexta temporada, la serie se ha vuelto más histórica a medida que abarca eventos que afectaron las vidas de las parteras y de todo el mundo en 1962. Ha llegado la hora de incluir al equipo de San Ramon Nonato y sus pacientes, en el ámbito de la ficción histórica.

“Call the Midwife” se inspiró en el libro homónimo de Jennifer Worth en el que ella rememora su vida como enfermera-partera. Aunque se han cambiado los nombres, la serie describe las experiencias vividas por un grupo de comadronas vinculadas a una orden religiosa de enfermeras, que habitan la Casa de San Ramon Nonato, localizada en el East End de Londres.

Jenny llega a Poplar

 En la primera temporada conocimos a Jenny Lee (Jessica Raine) una chica de clase alta que deja atrás sus viajes a Paris y sus fiestas para venir a trabajar en Poplar, un vecindario de gente de bajos recursos en el East End. La expedición a los bajos fondos de Jenny obedece a una necesidad urgente de huir del hombre casado con el que se ha involucrado. Las primeras tres temporadas se centran en las vivencias de Jenny y sus colegas que comprenden enfermeras seglares y monjas parteras. Aunque Jessica Raine abandonó el programa antes de la cuarta temporada, “Call the Midwife” ha sobrevivido sin ella.

Las condiciones de vida del East End ponen al personal de Nonato en contacto con pacientes afectadas por la pobreza, la enfermedad y el maltrato. El programa familiariza a su audiencia con los inmigrantes que convirtieron el East End en un crisol de razas y en varias ocasiones, las parteras han chocado con hábitos culturales que ponen en peligro la vida de una paciente. En la sexta temporada, Val (Jennifer Kirby), nueva comadrona y ex enfermera militar, atendió a una mujer somalí que sufría de una grave infección causada por mutilación sexual. Aun así, y a pesar de los esfuerzos de la enfermera, la madre consintió en que su hija mayor viajase a África someterse a la misma operación, que al parecer era un motivo de orgullo en su cultura.

La lucha intercultural es algo cotidiano en un mundo tan diverso como lo es Poplar y suele manifestarse como un conflicto entre lo antiguo y el progreso. En esta última temporada, presenciamos el dilema de una joven asiática atrapada entre seguir su estilo de vida moderno o acoplarse a los modos tradicionales de su suegra, recién llegada de la China. 


También fuimos testigos del conmovedor caso de una sobreviviente del Holocausto que desde su liberación sufría de agorafobia. Finalmente venció el miedo y se aventuró al mundo exterior para conocer a su nieta.

La serie ha tenido amplia oportunidad para rechazar el racismo. Comenzamos con la historia de una joven madre jamaiquina y su encuentro con la intolerancia. Seguimos con una fábula picante en la cual el bebé negro de una mujer blanca es el delator de su adulterio. En esta última temporada supimos lo que sufrían los niños de un matrimonio interracial. Por huir de las burlas prejuiciosas de sus compañeros, un hijo de padre negro y madre blanca fue arrollado por la Enfermera Crane (Un gusto volver a ver a Linda Bassett de “De Larkrise a Candleford”).
La Enfermera Crane después de atropellar un niño

A pesar de ser un programa familiar, “Call the Midwife” no esquiva la crítica social. Todos los abusos son expuestos, desde las malas condiciones de vivienda hasta accidentes laborales causados por la negligencia del patrón. La serie francamente describe como la ley no está siempre del lado del inocente o del débil. Las autoridades de entonces les quitaban los hijos a las madres que consideraban ineptas, sin importar si se trataba de una prostituta adolescente o de una paciente del Síndrome de Downes. Este año vimos como la ley le daba la razón a un golpeador en vez de proteger a la esposa y a los hijos de éste.
Huyendo de una ley que apoya a los golpeadores.

La Gran Bretaña de los Sesentas es un mundo cambiante y las matronas se adaptan a los tiempos. Cuando la Hermana Mónica-Joan (Judy Parfitt) tomó los hábitos a comienzos del Siglo XX, fue desheredada por su aristocrática familia. Ahora, Lady Browne (Cheryl Campbell) puede censurar que su hija se case con un policía o que elija la carrera de matrona, pero no puede impedirle a Chummy (Miranda Hart) que haga su vida. La Honorable Camilla Fortescue-Cholmeley-Browne puede ser amiga de la Princesa Margarita, pero también se siente a sus anchas entre las madres del East End a quienes brinda sus servicios.
La boda de Chummy

Muchos televidentes se abstendrán de disfrutar “Call the Midwife” por temor a que esté llena de sermones religiosos. Por el contrario. La fe es parte importante de la vida de las religiosas, pero nunca llega a ser un factor antagónico.  Las monjitas despliegan una admirable apertura de mente. Lo mismo puede decirse de Tom Hereward (Jack Ashton), el joven vicario de la parroquia del barrio, quien al final de esta última temporada se ha casado con la enfermera Bárbara Gilbert (Charlotte Ritchie). Las bodas se han convertido en un modo tradicional de dar cierre a las temporadas. Detalle que acredita a “Call the Midwife” como romance histórico.
La boda de Barbara

El amor, con todas sus trampas, es parte integral de “Call the Midwife”.  Por ser las más bonitas del grupo, Jenny y Trixie (Helen George) mantuvieron una especie de competencia de cual tenía más pretendientes. La amistad entre Trixie y Barbara peligró al ambas interesarse en el Reverendo Hereward. El amor en esta serie les llega hasta los viejos y las con menos atractivo. Fred (Cliff Parisi), el plomero de la casa Nonato acabó con su soledad al casarse con Violet la dueña del colmado de la esquina. La alta y sencilla Phyllis Crane se consiguió un pretendiente, pero éste ocultaba una esposa demente, en la mejor tradición de los romances góticos. Y, no nos olvidemos, de Chummy, la Brienne de Tarth de Nonato, que encontró marido en la comisaría local.



Ni las monjas escapan a las flechas de Cupido. En el tercer año de la serie descubrimos que la formal y virtuosa Hermana Julienne (Jenny Agutter) había tenido sus amores en una época en que era simplemente Louise. El romance más atrevido fue el de la Hermana Bernadette (Laura Main), la mano derecha de la Hermana Julienne. De ser una monja sensata y piadosa, pasó a ser una mujer decaída, descontentadiza y aparentemente incapaz de encontrar sosiego en la vida contemplativa. Las causas de su cambio tenían nombre y apellido: el Dr. Patrick Turner (Stephen McGannan) que dirigía el dispensario local. Tras un mal encuentro con la tuberculosis, la monja decidió ser simplemente “Shelag” y aceptó la alianza matrimonial que el médico le ofrecía. Su compromiso selló la segunda temporada, y se casaron en el Especial Navideño.

Todos estos contactos con los síntomas del amor preparan a la comadrona a enfrentar las consecuencias de la pasión, que suele acabar en embarazos deseados e indeseables. Con el paso del tiempo, “Call the Midwife” se ha convertido en un Ripley Believe it or Not de romances extraños. Recordemos a la pareja de ancianos que en realidad eran hermanos o las mellizas que compartían el mismo marido.

En el primer episodio, Jenny atendió el parto de una novia de guerra española. Su esposo, un ex miembro de las Brigadas internacionales la había traído el ’39 y desde entonces Conchita había estado pariendo un bebé por año. Lo extraordinario es que este proceso de fabricar bebés se conducía sin que ninguno de los involucrados hablase el idioma del otro. Haciendo memoria, las monjas recordaban que, a su llegada, Conchita no tendría más de catorce años. La serie no cae en sermones sobre abuso sexual o pedofilia, puesto que en ese entonces la edad de consentimiento era menor que la de ahora. De hecho, en España sigue siendo legal tener relaciones sexuales a los catorce años.
Conchita y su gran familia

El lado oscuro del sexo también se ha hecho presente. A Trixie casi la violó un pretendiente, y la joven novicia Mary Cynthia (Bryoni Hannah) fue atacada en los muelles por un depredador sexual. En dos ocasiones a las comadronas les ha tocado atender los partos de jóvenes prostitutas, y también se ha hecho presente ese amor que como dijera Oscar Wilde “no se atreve a pronunciar su nombre”. En esos tiempos, la homosexualidad era perseguida por la ley. Lo vivimos en el caso de un joven padre que era arrestado por esos motivos. Los reproches de Trixie nacen más del desagrado de ver como el hombre ha traicionado a su esposa embarazada que de alguna incipiente homofobia. Pero los prejuicios van a aflorar cuando la Orden de San Ramon Nonato se entere que, bajo su techo, ha albergado a una pareja de lesbianas. A pesar de que la ley británica se concentraba en la sodomía, las mujeres gays sufrían de un estigma social. Si se las descubría, solían perder sus empleos. Por suerte hasta ahora la única en descubrir el romance Patsy-Delia ha sido la Enfermera Crane.

El descubrir que su amistad va más allá de los parámetros de lo normal ha hecho a Patsy (Emerald Fennell) y a Delia (Kate Lamb) conscientes de que tendrán que enfrentar una gran batalla para vivir su amor. En esta temporada la pareja ha estado separada debido al viaje al Lejano Oriente de Patsy para cuidar de un padre agonizante. La nostalgia que ha sufrido Delia todo este tiempo y la pasión de su reencuentro en el final de temporada me llegó muy cerca. A pesar de ser heterosexual, yo también sé lo que se sufre cuando se tiene a un amante al otro lado del mundo.



“Call the Midwife” está llena de alusiones a la historia inglesa y a mundos ya perdidos. Todavía quedan en Poplar los que recuerdan instituciones victorianas como la Workhouse. A las parteras les ha tocado atender partos en antiguas comunidades nómades como los tinkers irlandeses y los habitantes de las barcazas del Támesis. Pero el recuerdo de historia más reciente es el de la Segunda Guerra Mundial. El conflicto se hace evidente en áreas bombardeadas de los muelles. La antigua casona de la Orden de San Ramon Nonato fue destruida cuando una bomba estalló más de una década después de que los alemanes la dejaran caer ahí. Tanto Fred como Violet son viudos de guerra. Lo mismo ocurre con el Dr. Turner quien casi pierde la razón debido a experiencias traumáticas vividas como médico militar.

Lady Browne puede mirar con desprecio a su yerno por ser solo un policía. Lo cierto es que el Sargento Peter Noakes (Ben Caplan) además es también un héroe multi condecorado. Vimos el lado más siniestro de la guerra en la historia de la sobreviviente del Holocausto. También hemos conocido a otra víctima. Patsy sobrevivió el horror de un campo de prisioneras de los japoneses donde perecieron su madre y su hermana. Pero la Segunda Guerra no será el último conflicto que vea el mundo. Después de todo, “Call the Midwife” tiene lugar durante La Guerra Fría. Conocimos a un padre atormentado por los recuerdos de su servicio en la Guerra de Corea. En la cuarta temporada, el personal de Nonato se preparó para un ataque nuclear. En la temporada 6, fuimos testigos del terror vivido durante la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962.

Un aspecto bien investigado de la serie son las diferencias entre dar a luz entonces y ahora. Pasarse el embarazo bajo la atención constante de una enfermera/matrona parece un lujo apetecible. Lo cierto es que aun en un hospital, los partos estaban rodeados de riesgos. Entonces la eclampsia mataba madres como la sífilis mataba bebés. Aunque el aborto era un crimen, supimos que la ley lo permitía en el caso de una jovencita diabética. En ese entonces había pocas posibilidades de que sobrevivieran los hijos de diabéticas y sus madres.
La diabetis le permitió a Paulette abortar legalmente

El embarazo no es la única dolencia femenina que deben atender las parteras. Las hemos visto cuidar mujeres que han abortado espontáneamente y otras que han terminado su embarazo a propósito, también han atendido enfermedades venéreas, y la hermana Evangelina tuvo que someterse a una histerectomía antes de fallecer de un paro cardiaco. Este año observamos a Violet lidiar con los síntomas de “El Cambio”, un eufemismo de los Sesentas para la menopausia.

La última temporada nos acercó a dos factores que impactaron la vida de las mujeres fértiles de aquellos tiempos. Primero, conocimos los horrores provocados por la talidomida. Nosotros, los del siglo XXI, no estamos familiarizados con el nombre de un medicamento todavía en uso para combatir la lepra. En 1953, la compañía farmacéutica alemana Grunental (conocida por dar refugio a médicos Nazis) desarrollo una “droga milagrosa” llamada talidomida que exitosamente acababa con las náuseas matinales. En 1957, y bajo el nombre de distaval, entró en el mercado británico, de ahí se esparciría por todo el mundo. Los doctores la recetaban hasta que un estudio australiano, en 1961, vinculó a la droga milagrosa con una epidemia de bebés deformes. Se estima que 100.000 madres, en todo el mundo, resultaron afectadas por la talidomida y 10.000 de esos bebés llegaron a la edad adulta, a pesar de sus malformaciones.

A fines de la temporada 4, vimos al Dr. Turner recetar el medicamento. La quinta temporada trajo el nacimiento de los primeros afectados por la talidomida. A fines de esa temporada. El Dr. Turner tuvo noticia de como la droga milagrosa provocaba nacimientos de bebés deformes. En la última temporada lo hemos visto debatirse entre sus sentimientos de culpa y su propósito de buscar busca ayuda para los niños y a sus afligidos padres.
Susan, una víctima de la talidomida

Los 60 marcaron el auge de otras drogas, las que impedían el embarazo. No sin problemas, La Orden de San Ramón Nonato ha entrado en la Era de los Anticonceptivos. La normalmente progresista Hermana Julienne fue presa de temores de que la Píldora desatase una cadena de orgias libertinas en Poplar. La Enfermera Crane no pudo convencerla, aun explicándole, y en su lenguaje más gráfico, que los hombres no gustan de los condones por lo que les queda a las mujeres procurar cuidarse. La monjita entonces buscó el apoyo de su colega El Reverendo Hareward,. Los resultados fueron risibles debido a que Tom, quien acababa de estar en sesión “cariñosa” con Barbara, no andaba como para ayudar en campañas de castidad.
El Reverendo Hareward  cede a la tentación

Este año vio la inauguración de un centro de ayuda para el control de la natalidad, que ha sido establecido en el dispensario del Dr. Turner. A pesar de que todos están contentos ante la posibilidad de distribuir gratuitamente la Píldora y diafragmas en el vecindario, los anticonceptivos tienen efectos secundarios. Fue un shock para mi ver a una paciente morir en el último episodio de temporada debido a una embolia provocada por La Píldora. Hace años yo dejé de usar ese método debido a que me engordaba y me provocaba nauseas, pero no sabía que podía ser letal para algunas pacientes. Al final estamos aprendiendo con “Call de Midwife” que califica como drama médico.

Otro recurso que la serie utiliza para crear atmosfera de época es la ignorancia de condiciones médicas que hoy son de dominio público.  Por ejemplo, sorprende que personas tan involucradas con la obstetricia desconozcan el término “depresión postparto”. Por aquel entonces cualquier alteración nerviosa de la madre era calificada como enfermedad mental. Así se describía todo comportamiento que desafiaba las normas. Por eso los homosexuales, para esquivar la cárcel, eran obligados a someterse a terapias que incluían inyecciones de hormonas y sesiones de choques eléctricos.
La mejor amiga de Trixie vivía dentro de una botella

Por otro lado, Trixie tuvo la suerte de vivir en días en que Alcohólicos Anónimos reconocían su mal no como vicio sino como enfermedad. Sin embargo, la locura, y entonces el termino cubría todo tipo de padecimientos, era un estigma. Cuando el Dr. Turner quiso adoptar una niña se interpuso en el proceso su pasado de ex paciente de una institución para enfermos mentales.

Los manicomios de entonces eran sitios siniestros y sombríos como el Hospital Linchmere donde fue internada la Hermana Mary Cynthia luego de su colapso nervioso. Hoy en día existen terapias especiales para ayudar a la víctima de violación. La novicia solo encontró sesiones de electroshock. Por suerte, se la trasladó a una clínica donde el trato era más progresista y humano. El personal de Nonato descubrió donde estaba encerrada Cynthia cuando intentaba encontrar un asilo para Reggie, un joven paciente de Downe’s. Así vimos que los enfermos de Downe’s eran apilados juntos con otros dementes en los mismos asilos. Reggie acabó en un instituto más moderno donde podía aprender a valerse por si mismo y convivir con otros como él.
Fred y Violet adoptaron a Reggie


Al hablar de enfermedades mentales en “Call the MIdwife”no se puede olvidar a la Hermana Mónica-Joan. Por encantadora que sea, es obvio que la más anciana de las matronas atraviesa un periodo de senilidad. Sin embargo, como una persona que ha convivido a diario con pacientes de demencia, encuentro que su mal es atípico. La monja es demasiado sensata, sensible, demasiado consiente de las diferencias entre el Bien y el Mal. Pero también es cierto que cuando enfrenta situaciones estresantes pierde contacto con la realidad.

No se trata de un caso de idealización de la vejez o un retrato poco realista de la demencia. Mi conclusión es que la Hermana Monica-Joan está en la primera etapa de su enfermedad y que esta todavía es controlable sobre todo porque la paciente permanece en un entorno familiar rodeada de cuidados y cariños. Además, la monja conserva una semblanza de independencia que le permite sentirse útil. No hay que olvidar que fue la única persona a la que la Hermana Mary Cynthia le permitió acercársele después de ser atacada.

“Call the Midwife” demuestra que un programa de televisión puede tratar temas serios y sombríos y a la vez ser optimista y no caer en un realismo negativo. Las historias que presenta están llenas de momentos tristes, la presencia constante de la muerte y problemas que no tienen solución inmediata, aun así, el mensaje final es positivo y consolador. Al menos yo siempre acabo “Call de Midwife” satisfecha y esperanzada.




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