lunes, 11 de diciembre de 2017

La Triste Historia de Peter y Margarita:Lo que “The Crown” nos ha ocultado


Cuanto más leo sobre el asunto, y más reviso “The Crown”, dos preguntas me asaltan. ¿Por qué Margarita no se casó con Peter Townsend y qué esperaban que hiciera la reina para ayudarlos a superar la crítica y evitar las consecuencias de su boda? Peter Morgan ha buscado una solución fácil volviendo a viejos clichés de la princesa víctima, el plebeyo sacrificado, y la reina implacable. Documentos oficiales sacados a la luz este siglo nos revelan que muchas de esas inferencias son falsas, que no hay ni inocentes ni culpables, sino mucha ignorancia, tal vez cobardía, pero no precisamente por parte de Isabel, cuyas manos estaban atadas.

¿Cómo es posible que Isabel y Margarita, habiendo sido criadas en un hogar religioso y por una madre muy devota, ignoraran que la iglesia anglicana prohibía que los divorciados se volvieran a casar y que las solteras se casaran con divorciados?  ¿Como habiendo sido testigo del escándalo de la Abdicación y viendo a su alrededor el repudio que sufrían los divorciados en su círculo, Margarita, pretendía que con ella se hiciera una excepción? Creo que las respuestas tienen que ver con el carácter de la hermana de la reina y como se dieron las cosas.

Margarita por Sir Cecil Beaton

Antes que todo tenemos que saber quien era Margarita Rosa Windsor. En la serie nos la hacen ver como la hermana postergada, pero también como la más guapa, la más atrevida, la más popular de las Chicas Windsor. La realidad está entre ambos extremos. Es cierto que por ser la menor y no estar recargada con el peso de la futura corona, Margarita era más natural y expansiva, pero también es cierto que sus padres la consintieron horrores, principalmente el Rey Jorge. Eso la volvió voluntariosa y caprichosa.
Margaret enfurruiñada desde chiquita

Otro error de la serie es hacernos sentir que existía una rivalidad entre las hermanas y que tal como Margaret grita en el episodio 6 de la Primera Temporada, la reina le tenía celos. Acostumbrados a imágenes de Sansa y Arya, u otras hermanas que andan del chongo, nos es difícil imaginarnos que Lilibet y Margaret Rose eran más parecidas a Lizzie y Jane Bennet que a Jo y Amy March. Hasta que Isabel se casó, Margaret fue su confidente, y estaban juntas en 1944, cuando el aviador más famoso de Inglaterra llegó a trabajar para el Rey. “Qué lata que esté casado!” le dijo Isabel a su hermana. Para Margarita eso no sería un impedimento para enamorarse, como el 80% de las británicas, del héroe del momento.
Las Chicas Windsor en la epoca en que Townsend llegó al palacio

En el episodio 6 de “The Crown”, Felipe menciona que Peter Townsend tuvo “un colapso nervioso” durante la guerra. Efectivamente, pero no es tan simple como lo describe el Duque. El coronel Townsend se había distinguido en la Batalla de Inglaterra. En dos ocasiones su avión había sido derribado. En la última, su pie izquierdo quedó hecho pedazos. En vez de atenderse, Townsend había seguido dirigiendo a su escuadrón desde tierra. La gangrena obligó a que le fuera amputado el dedo gordo.

Apenas recuperado, Peter volvió al aire donde siguió distinguiéndose y acumulando medallas. Para 1943, su fama era reconocida y aclamada, pero el cansancio le jugaba malas pasadas a los nervios. Nadie dudaba de su valor, pero su cuerpo lo traicionaba en la forma de un eczema nervioso que a veces le impedía volar. Ni los médicos, ni el alto mando de la RAF quería avergonzarlo dándole de baja por motivos de salud. Al Rey se le ocurrió una solución. Hacia rato que planeaba honrar a un miembro de las fuerzas armadas que se hubiese distinguido en batalla, empleándolo a su servicio. Fue así como Peter Townsend pasó a ser parte de la Familia Real. 



Aunque se suponía que su empleo duraría seis meses, los Windsor le tomaron tanto cariño que la plaza se hizo permanente. Peter y el Rey Jorge tenían mucho en común, ambos eran discretos, sensibles y muy caballerosos. ¡Peter hasta tartamudeaba como su soberano! Jorge llegaría a decir que si hubiera tenido un hijo varón querría que fuera como su edecán. Muchos han hablado de que el amor de Margarita nació de esos parecidos entre su padre y el Coronel Townsend.

Me voy a detener aquí para clarificar unos malentendidos respecto a Peter Townsend. En las redes sociales he encontrado gente que afirma que Peter inicio su interés por la Princesa apenas llegado al Palacio de Buckingham. Otros van mas lejos y lo acusan de haberla conocido y “manoseado” de niña. Como en el Tercer Milenio existe una obsesión con la pedofilia, y con la efebofilia (muchas veces los términos se confunden en total abandono de sus verdaderos significados) es fácil ver a Peter Townsend como un pervertido, un hombre que, como dijo tan simpáticamente Felipe en la serie, “andaba husmeando tras tu hermana”. Nada más lejos de la verdad.
Peter y Margarita (1952)

Hasta 1943, las Princesas y Peter no se conocían mas que de fotos. Como señala John Pearson en The Ultimate Family: The Making of the Royal House of Windsor, Townsend era un “afuerino” totalmente ajeno a los círculos en que Margarita y su familia se movían. Por eso hubo mucho recelo entre cortesanos antiguos (léase Tommy Lascelles) hacia alguien que no compartía ni su pedigrí, ni su educación (Peter no había ido a una escuela muy conocida. Halmesby era considerada un nido de socialistas y progresistas) y que ni siquiera pertenecía a sus clubes.

El Coronel Townsend era un hombre tranquilo, poco afecto a los deportes. En suma, alguien poco confiable. Aun así, la Familia Real lo adoraba y confiaba en él. No había ningún tipo de reparo que estuviese cerca de las princesas puesto que para cuando Peter se integró al servicio real, el estaba felizmente casado, tenía un hijo y su señora esperaba otro.


Rosemary Townsend

Esta claro, y lo dijeron tanto la princesa como sus amistades, que Margarita se enamoró de Peter durante el tour real a África en 1947.  Aunque Margarita no era ciega a los encantos físicos del edecán de su padre (Townsend era mucho más guapetón que el pobre Ben Miles) fue la deferencia que Peter le demostró en ese primer viaje oficial que ella emprendía que la conquistó, pero es de admirar como ella se contuvo y no demostró sus sentimientos ante nadie.


Peter y Margarita (de 17 años) en Sudafrica, 1947 (Foto Alamy)

Si los Windsor hubiesen sospechado algo, lo hubiesen despedido. En cambio, Peter pasó a ser una especie de apéndice de la familia. Era costumbre que el rey y su mujer hablasen siempre en termino de “nosotros cuatro” al referirse a su núcleo familiar. Cuando Isabel se fue a Malta para estar cerca de su marido, su espacio en la mesa familiar, la de bridge y la del té, fue ocupado por Peter que era visto como un hijo por sus soberanos.

Sin embargo, en 1948 cuando Sharman Douglas, hija del Embajador de Estados Unidos y gran compinche de Margarita, conoció a Peter Townsend inmediatamente notó un cambio en su amiga. Al explicar el rol del edecán, la princesa habló del “sacrificio” de Peter que por su devoción al rey había tenido que descuidar a su familia. Douglas notó en la inflexión de la voz de Margarita que sus sentimientos hacia el Coronel Townsend eran muy intensos.
Peter, Sharman Douglas y Margarita

La princesa podía hablar con emoción sobre el sacrificado Townsend, pero en los próximos años ella haría lo imposible por separarlo de su familia. A partir de los dieciocho años, Margarita vivió plenamente su juventud, pasándosela en fiestas y convirtiéndose en la reina de la noche londinense. Aunque todo era bastante inocente, la prensa se ocupaba en hacer llegar al público esta imagen de una Margarita frívola y glamorosa. A pesar de que no le faltaban acompañantes, ella exigió muchas veces que Peter la escoltase. En una de esas ocasiones, cuenta Kitty Kelley en The Royals, una cansada Margarita demandó que su escolta la llevase en brazos al segundo piso. Cuando el edecán se negó, la caprichosa princesa hizo una pataleta y le recordó que se trataba de “una orden de tu princesa”.

Otra amiga de Margarita, Evelyn Prenbensen, hija del Embajador de Noruega, contó que cuando finalmente Peter pudo conseguir un fin de semana libre para pasarlo con su familia, la princesa lo obligó a quedarse con ella… ¡jugando a las cartas! El descaro de la hermana de la reina llegó hasta interrumpir una fiesta de cumpleaños de Rosemary Townsend para ordenarle a Peter dejar a su mujer y acompañar a Margarita a cabalgar. Aunque la princesa estaba decidida a tener al Coronel Townsend siempre a su lado, él no se doblegó ante ella sino hasta después de la muerte del Rey Jorge en febrero de 1952.

La muerte de su padre sumió a Margarita en una crisis de nervios de la cual salió gracias a tres factores muy desligados entre sí: la oración, los sedantes y el amor de Peter Townsend. La pareja fue muy discreta. Cuando la princesa solicitó de su madre que le diese la posición de comptroller a Peter, la Reina Madre aceptó encantada. El aviador era como de la familia, los Windsor lo querían, no había motivos para alejarlo y desconfiar de él. En ese mismo año, el Coronel Townsend descubrió que su mujer le pintaba el cuerno con John de Lazlo, hijo del famoso retratista Philip de Laszlo. En noviembre, Townsend inició los trámites de divorcio y obtuvo la custodia de sus hijos.

Apenas divorciado, Peter Townsend le pidió matrimonio a la princesa y ella aceptó. Margarita era muy ingenua o muy obcecada, parecía segura de que su matrimonio no cambiaria en nada su vida. Por lo tanto, no tuvo problema en contarles a su madre y hermana. Por su parte, Peter les contó a sus hijos y, sorprendentemente, a Tommy Lascelles. Sir Alan, en típico humor Lascelles, solo le dijo “o te has vuelto loco o eres muy mala persona”. 

Peor fue la reacción del Duque de Edimburgo. “Qué atrevido!” dijo al enterarse, “los caballerizos deberían quedarse en las cuadras”.  A diferencia de su esposa, y de cómo lo muestran en “The Crown”, Felipe siempre se opuso al matrimonio de su cuñada. Una de las ironías de la vida es que casi medio siglo mas adelante, su hija favorita se divorciaría y terminaría casada ¡con un caballerizo!
La divorciada Ana y su segundo marido (y ex equerry de su madre) el Comandante Timothy Laurence


Un error de “The Crown” es mostrar a Margarita pidiéndole la venia a su hermana para casarse. Algo que no muestran en la serie, es que la Queen Mum, mujer muy religiosa ella, había criado a sus hijas muy apegadas a la religión. Margarita sabia que no iba casarse por la iglesia y que la reina no podía otorgarle una dispensa. O se casaba en Escocia, bajo el rito presbiteriano, o era boda civil lo único a lo que los novios podían aspirar. Isabel le solicitó a su hermana que esperaran hasta su coronación para actuar.

No sabemos cómo tomó la Reina Isabel la noticia, pero su madre casi sufrió un colapso. A pesar de que cuando la parejita le fue con la noticia les puso diplomáticas sonrisas, se ha encontrado una carta suya a Sir Alan Lascelles, con fecha de 12 de junio de 1953, en la que confiesa estar “hecha pedazos”, y creer que nada de esto hubiese sucedido en vida de su marido. Para una mujer siempre reservada con gente que no era su pariente, Elizabeth da rienda suelta su emoción: “me gustaría hablar contigo, pronto, por favor. No tengo a nadie con quien hablar de estas cosas terribles. Es un gran consuelo que tu entiendas el lado humano de estas tragedias.” 



En sus diarios, Tommy menciona que fue un shock encontrar a la reina llorando, “nunca la había visto llorar”.  Tal vez por eso elaboró ese plan tan cruel de haver esperar a Margarita esgrimiendo la famosa Acta de Matrimonios Reales de 1772, que decía que si un miembro de la familia real pretendía contraer una unión inconveniente o desigual debía esperar a cumplir 25 años antes de poder hacerlo.

Entretanto, la prensa estadounidense había notado en las fotografías de La Coronación ese gesto furtivo de Margarita de sacudirle una pelusa la solapa del Capitán Townsend. Es importante notar que los primeros medios en cubrir el romance fueron los useños. La prensa británica le tomaría un año hacerse eco del furor mediático que el romance provocaba al otro lado del Atlántico. Sin embargo, a Churchill no le precio buena idea tanto escandalo y le ordenó a Tommy que sacara a Townsend del país.

The Crown en su idolatría churchiliana ha echado la culpa de todo al pobre Sir Alan. Aunque Sir Winston era un gran romántico, y le encantaba la idea de un héroe de guerra casándose con una princesa, su mente practica exigía que Margarita renunciase a todo privilegio real para casarse, y que hasta que eso sucediera, los amantes deberían estar separados.

 Cuando Margarita se enteró que su novio iba a ser exiliado a Bruselas, armó una de sus famosas pataletas.  Ahí se agarró del chongo con la reina en lo que princesa ha descrito como “una de las dos únicas peleas que he tenido con mi hermana en mi vida”. A Margarita la empacaron a África.  Durante su tour anduvo irritable y con cara de pocos amigos. La prensa especuló que se debía a su separación de Townsend.

Para suavizar las cosas, Isabel se llevó a Townsend en su tour a Irlanda. Lo que es cierto es que Tommy sacó a Townsend del país con tal premura que Peter no pudo despedirse de sus hijos. Por dos años, el pobre sirvió como agregado militar en la embajada británica y vivió en un cuarto de hotel. Entretanto su novia la pasaba de lo lindo de fiesta en fiesta.  Sin embargo, y a pesar de las esperanzas de muchos de que el tiempo y distancia los separaría, Margarita y su aviador se escribían casi a diario y sostenían conferencias telefónicas una vez por semana.

Recientemente se descubrió en un viejo baúl un paquete de cartas escritas por la princesa a su amiga Sharman Douglas cuando ya esta última  había regresado a América. En ellas, la princesa no menciona a Peter por nombre, pero da indicios de su relación. Por un lado, se ríe de cómo la prensa habla ahora de que ella va a casarse con el hijo del Duque de Buccleuch, un invento de Margarita para despistar a los periodistas.

Por otro lado, hay muchas quejas por parte de la princesa por cómo la prensa estadounidense está manejando su asunto. Ahí se ve que los periódicos británicos mantuvieron un perfil bajo y los grandes causantes del escandalo fueron los del otro lado del Atlántico. También las cartas nos indican como Margarita quiere hacer creer a la opinión publica que lo de Peter era pasado, algo que no era cierto.

En “The Crown” han dramatizado y falseado los hechos. Ni Peter ni Margarita manipularon a la opinión publica para que los apoyaran. El Coronel Townsend era el alma de la discreción y de los buenos modales. Jamás hubiera amenazado a Tommy Lascelles con el poder mediático que podía ejercer, ni se hubiera puesto a hacerle aspavientos al publico como si fuera Kim Kardashian desde la escalinata de un avión, ni jamás, jamás hubiera tenido la temeridad de referirse a su soberana como “Lilibet”. Tampoco es cierto que la reina ofendida hubiera cometido un acto caprichoso y cruel como el de impedir que su hermana y Townsend se despidieran.



Bueno, el tiempo pasó, y Margarita cumplió 25 años y ahí llegaron los aguafiestas de Lascelles y Michael Adeane a darles a las hermanas la buena nueva de que el Acta tenía una segunda clausula. ¡No leyeron la letra chiquita! Ahora Margarita tenía que pedirle permiso para casarse al Parlamento, a La Iglesia Anglicana, a los representantes de la Commonwealth y al almacenero de la esquina. En mi próxima y ultimo entrada hablaremos de como la reina tomó cartas en el asunto, como Margarita llegó a la decisión de no casarse, y seguiremos a los Amantes del Buckingham Palace en sus intentos por rehacer sus vidas.

 ¡Hasta la próxima!


lunes, 4 de diciembre de 2017

¿Por qué Peter Townsend tuvo menos suerte que Tom Branson?: The Crown


A pesar de que la segunda temporada nos muestra a la Princesa Margarita con un nuevo amor, los fans de “The Crown” todavía la ven como una víctima de instituciones caducas y de una hermana egoísta. Una princesa que fue obligada a renunciar al hombre que amaba y que nunca se recobró de esa tragedia. No se preocupen, yo también crecí con esa imagen y por eso me gustan las historias en que las princesas encuentran la felicidad con plebeyos y hasta con choferes como Lady Sybil en “Downton Abbey”. ¿Pero cuánto de realidad hay en la interpretación de “The Crown” del romance Townsend-Windsor?

Estamos viviendo “Meghan Days” en los que el hoi polloi milenario lanza diatribas en las redes contra el clasismo de la Familia Real Británica que no nos quieren hacer princesa a la Markle y que discriminan en contra de la plebe. Me temo que no saben que las muchas dinastías que han ocupado el trono de San Eduardo han venido casándose y haciendo princesas de plebeyas, desde los días de La Reina Blanca. Peter Townsend no fue rechazado y exiliado por no ser duque ni príncipe, ni por ser parte del servicio doméstico de la familia. Ni siquiera por llevarle dieciséis años a la novia.

Desde niña que me acostumbré a que las revistas de corazón y otras publicaciones femeninas, describieran a Margarita como “la princesa de ojos tristes”.  Yo no entendía por qué estaba triste si tenía un marido tan guapachoso, pero tanto mi mamá como sus amigas me explicaron que el atractivo Lord Snowdon era un “premio de consuelo” Que Margarita seguía enamorada de un gallardo aviador y que “no la dejaron casarse. ¡Pobrecita!”

Con los años y con cada escándalo de Margaret-Rose (que era más mete patas que el cuñado) aprendí a excusarla, siempre recordando que, a diferencia de su egoísta tío, ella se había rendido a la evidencia de que las princesas no se casan con divorciados. Ósea, miren hoy a la Reina de España y digan si entienden eso, pero en los 50s, las reglas sociales y de la realeza eran muy diferentes a las de hoy y eran estrictamente observadas.

Sin embargo, como toda leyenda, esta combina lo verdadero con lo falso y nuevos documentos históricos lo evidencian. Todo historiador sabe que su futuro depende de reinterpretaciones de hechos históricos, muchas de ellas avaladas por documentos que no solo se hallan en ruinas arqueológicas, sino en bóvedas de archivos nacionales. La suerte llega cuando el veto sobre tales archivos expira y pueden verdades ocultas salir a la luz. En el 2004, tras el fallecimiento de la Princesa Margarita, se abrió el Archivo Nacional y se hicieron públicos papeles relacionados con su trágico primer romance. Entre esos papeles hay cartas de Anthony Eden y una de la princesa dirigida al Primer Ministro que cambian por completo la versión oficial.

No solo la Reina Isabel apoyó la decisión de su hermana de casarse con Peter Townsend. Además, combinó esfuerzos con Anthony Eden (por una vez el memo hizo algo bueno) para despejar el camino de los enamorados. No entiendo entonces esa necesidad que ha tenido Peter Morgan de falsear una realidad ya en si dramática, a favor de convertir a Isabel en la Hermana Mala del cuento y a Lord Avon en un cortesano retorcido e hipócrita.


Lo curioso para mí, que crecí viendo fotografías de Margarita en la crónica rosa, es que, a quince años de su muerte, nadie parezca saber nada sobre ella y eso que Internet está lleno de datos sobre la princesa. Claro, siempre me olvido de que para los Millenials si la info no se la dan en tres palabras, con ocho fotos, y por una red social de confianza, no se enteran de nada.

Más de la mitad de mis entradas son guiadas por opiniones que encuentro en diferentes redes sociales. En este caso me han aturdido las opiniones de los Crownies (léase fans de “The Crown”) sobre este romance. Algunos expresan la idea de que un matrimonio entre Margarita y Townsend era desaconsejable debido a que el novio era mayor que la novia. Otros están seguros de que la Familia Real se opuso a la unión por ser Peter un plebeyo, o aun peor, por estar al servicio de los Windsor lo que lo convertía en una especie de Tom Branson, el irlandés que pasó de chofer a yermo del Conde de Grantham en “Downton Abbey”.

Vamos por partes, la idea de que la desigualdad de edad puede ser un impedimento para un matrimonio armonioso es un trend del siglo XXI. En los 50s, cuando las chicas no iban a la universidad ni tenían carreras, se esperaba que se casaran jóvenes y comenzasen desde temprano a formar una familia. Lo ideal era que se casaran con hombres al menos una década mayor que ellas, que poseyeran ya estabilidad económica aunada a madurez, experiencia en lo mundano y paciencia para guiar a sus jóvenes conyugues.

El que Peter Townsend fuese plebeyo y “siervo” de la Familia Real nunca jugó en su contra. A diferencia de las cortes europeas, la británica era mucho mas democrática. Sus reyes se habían venido casando con la nobleza local e incluso plebeyas desde los días de “La Reina Blanca”, Elizabeth Woodville. De las cinco esposas de Enrique VIII solo dos eran princesas.  Ana Bolena podría ser hija de un millonario, pero era plebeya total.

Reinas plebeyas: Elizabeth Woodville y Ana Bolena

A las hermanas de Enrique VIII las obligaron a ser reinas consortes de Francia y Escocia, pero apenas enviudaron, ambas se buscaron guapetones locales para maridos. Maria se casó, con gran ira de su hermano, con el Duque de Suffolk y Margarita incurrió en la ira del Kirk escoces al desposar al alocado Lord Angus. Años mas tarde, la nieta de Margarita seria Reina de Francia por un breve tiempo. Pero al ser coronada Reina de los Escoceses, Maria Estuardo buscó maridos autóctonos, casándose primero con Lord Darnley y cuando éste fue asesinado, se casó con el Conde de Bothwell.
Los felices Suffolk

Los infelices Darnley

Incluso el pueblo podía decidir si prefería sangre azul o no. A la muerte de Carlos II, el reino cayó en manos de su hermano Jacobo II y de la reina consorte, la Princesa Maria de Módena. El pueblo rechazó a esta pareja y toda su noble estirpe, prefiriendo como reinas a las hijas que Jacobo había tenido con la plebeya, pero protestante, Anne Hyde.

Fueron los Hannover los que impusieron ideas germanas de superioridad sanguínea y dinástica de las consortes reales. Fueron los Jorges los que inventaron esas actas matrimoniales que le harían zancadillas a Margarita. Por culpa de esas actas y de esas ideas de que solo la sangre azul merecía reinar es que se impidió a Jorge III casarse con Lady Sarah Lennox a pesar de ésta descender directamente de Carlos II, y más tarde anuló el  matrimonio del Príncipe Rgente con Maria Fitzherbert por ser ella católica y porque el enlace se hizo sin permiso del rey.
El Principe Regente y María Fitzherbert

Por suerte, la voluntariosa Victoria cambió esas reglas bobas. Como vimos en la serie que lleva su nombre, ella le dio un titulo nobiliario a la esposa de “Tío Sussex”, uno de los afectados por la peculiar Acta de Matrimonios Reales de 1772. Victoria fue más allá, permitió que su hija Luisa se casara con el Marqués de Lorne y no con un príncipe heredero. Cuando su hija favorita Beatriz, pidió permiso para casarse con Leopoldo de Battenberg (un príncipe menor, sin reino, sin dinero, y producto de un matrimonio morganático) la reina se lo otorgó.
La Reina Vicky recibe al Tio Sussex y a su esposa en el Palacio de Buckingham

También Victoria otorgó permiso para que su nieta Alejandra desposara al Duque de Fife y cuando el primogénito de su heredero, Alberto Víctor, quiso casarse con una princesa de Francia, con mucho pedigrí, pero católica, la reina le buscó una esposa más adecuada. Su elección recayó en la protestante, aunque también producto de uniones desiguales, Maria de Teck. Cuando Alberto falleció, Maria fue “heredada” por el hermano del difunto, el futuro Jorge V.

De los cinco hijos de Jorge y Maria, solo uno se casaría con una princesa, el Duque de Kent que se casó con Marina de Grecia. La única hija de los reyes, la Princesa Maria se casó con Lord Harewood (primo de Tommy Lascelles). Su hermano, el Duque de Gloucester, se casó con la hija del Duque de Buccleuch, y su otro hermano “Bertie”, se casó con la hija del Conde de Strathmore.

Lo curioso es que estos acercamientos entre la realeza y sus vasallos, hacía a los miembros de la aristocracia británica más esnobs y exigentes en lo que se refería al matrimonio de las hijas: o se casaban con nobles o con millonarios que ayudaran a reparar sus ruinosos castillos. Lo vemos en Lady Mary en “Downton Abbey”.  Aunque moderna en muchos aspectos, es enfática cuando le dice a Tom Branson, su cuñado y ex chofer, “No voy a casarme con un inferior”.  Enamoradísima del primo Matthew, cuando supo que él podría no llegar a heredar la Abadía, lo mandó a volar. Ella no estaba para casarse con un abogadito de Manchester.

Mary si aceptó casarse con el tosco e inescrupuloso Sir Richard Carlisle, pero porque era un magnate del mundo periodístico. Y sin embargo le parecía mal que su hermana Edith anduviera con el dueño de una revista. Aunque atraída por el socialista Charles Blake, se interesó más en el al saber que algún día heredaría tierras y titulo de un tío lejano. Y aunque lo negara, las dudas que Mary tenía de casarse con Henry Talbot—muy bien nacido, pero sin título ni fortuna—surgían de ser él nada más que un “mecánico glorificado”.

 Eso quedó claro cuando los celos de May estallaron al enterarse que su hermana Edith, la madre soltera, la inútil de la familia, había enganchado a un marqués. Esa mentalidad de Mary era la misma mentalidad de la aristocracia, de los ministros, y parlamentarios en los Años 50. Peter Townsend no era uno de ellos. Tommy Lascelles (que si era “uno de ellos”) lo notó enseguida y sus esfuerzos por impedir la boda fueron porque siempre consideró a Townsend como un advenedizo.

Peter Townsend podría ser un advenedizo, pero no era un Tom Branson. Sus orígenes eran más que respetables. Provenía de una familia militar reconocida por sus servicios em la India (el nació en Rangún, entonces parte del Raj Británico). Había hecho carrera en la aviación y se cubrió de gloria durante la Batalla de Inglaterra, convirtiéndose en un héroe nacional. En otra era se le hubiese nombrado caballero, regalado un castillo y otorgado la mano de la hija de su soberano. En el tacaño siglo XX, las cosas eran diferentes y el Capitán Townsend fue “premiado” con el título de “Royal Equerry”.

Hay varias traducciones de la palabra “Equerry”. Una es “caballerizo” pero no creo que el Capitán Townsend se haya ocupado de los caballos reales. Otro termino es” escudero’ y el que está en uso contemporáneo es “edecán”. Eso último es lo que, en teoría, era Townsend para Jorge VI. Sin embargo, cuando lo conocemos, Peter está ayudando a vestir a su amo, igualito que un Mr. Bates cualquiera.  Digamos que era más escudero que edecán porque yo he conocido edecanes de presidentes y no andan vistiendo a sus patrones.

En 1950, Peter Townsend subió de rango pasando a ser ayudante del Master of the Household. Ósea antes era Mr. Bates, ahora pasó a ser Barrow, el underbutler de Mr. Carson, porque por muy rimbombante que sea el título, el Maestre de la Casa Real es simplemente un mayordomo enaltecido, Es quien se encarga de rellenar despensas y cavas, quien decide qué papel de baño hay que comprar, y quien dirige a todo el servicio doméstico en palacio.
Peter Townsend en sus días de edecán junto a la Familia Real

Tras el fallecimiento del rey, Margarita suplicó a su madre que le encontrara trabajo a Peter. La Reina Viuda lo nombró su Comptroller (una mezcla de contador y tesorero). Así Peter siguió siendo parte del servicio de los Windsor, ¿pero fue esa otra razón parta impedir su matrimonio con la princesa Margarita?

Primero tenemos que ver si alguna vez hubo un precedente en la realeza de matrimonio entre la clase trabajadora y la principesca. En el Siglo XVI, el rey Eric de Suecia contrajo una unión morganática con una sirvienta. En la Francia Barroca, El Rey Sol desposó en secreto a la Viuda Scarron, nana de sus hijos. Ni secreta ni morganática fue la unión del Zar Pedro el Grande con Marta, una lavandera lituana a la que conoció cuando fregaba los pisos del Príncipe Menshikov (dicen las malas lenguas que también le daba sus frieguitas al patrón). Tras la muerte de Pedro, Marta reinó en su lugar y su hija Yelizaveta fue emperatriz también. Pero cuando se trata de reyes pueden hacer lo que les plazca. ¿Alguna vez una princesa se casó con un criado?
Luis XIV y Madame de Maintenon

Maria Luisa de Austria, viuda de Napoleón Bonaparte, y duquesa reinante de Parma se casó primero con su caballerizo, el Conde von Niepperg. All quedar viuda se casó con su chambelán el Conde Bombelles. La Reina regente de España, Maria Cristina de Borbón-Sicilia, quedó embarazada de un tal Sargento Muñoz, que era su guardaespaldas. Tuvo que casarse con él en secreto y luego convertirlo en Duque de Riansares.

Sin embargo, la cosa no era tan fácil en Inglaterra y memos con princesas doncellas. Aunque Victoria fue tolerante y permitió que su hija Luisa se casara con Lord Lorne, lo hizo cuando ya la chica andaba para vestir santos. En su juventud, Luisa se había enamorado del tutor de su hermano, el Reverendo Duckworth, pero su reina y madre le prohibió casarse con el juzgándolo demasiado plebeyo y, además, parte de su servicio. Hipócrita como siempre la gordita, porque recordemos que fue Victoria la que protagonizó ese escandaloso romance con su criado escoses John Brown, del que se dice fue su segundo marido.

Aunque más de algún cortesano vio con recelo los orígenes plebeyos de Peter Townsend, lo que “The Crown” ha obviado es que la Familia Real si lo quería mucho y que hubo un precedente en el que una joven princesa pudo casarse con un hombre sin título, renunciando a todo por amor, y esto ocurrió casi treinta años antes de la crisis Townsend.

La Princesa Patricia de Connaught, casi fue reina de España en vez de su prima Victoria Eugenia. Como nieta de la Reina Victoria, Patricia tuvo como pretendientes a príncipes de Rusia, Portugal y Alemania, pero prefirió casarse con Alexander Ramsey que, aunque hijo de un conde, no tenía más patrimonio que su sueldo de marino y su rango naval de comandante era su único título. La Princesa renunció a serlo, y pasó a ser simplemente Lady Patricia. Curiosamente, siguió estando en la línea de sucesión y la Familia Real siguió invitándola a ocasiones de gala o solicitándole que los representara en eventos oficiales. La gran diferencia es que Alexander Ramsey, medio plebeyo y pobretón, no era divorciado.
Boda de la Princesa Patricia y el Comandante Ramsey

No hay manera de obviarlo, la gran falla del Capitán Townsend estaba en su estatus marital. Cuanto mas leo sobre la Inglaterra de entonces descubro cuan traumática fue la Abdicación, para el pueblo, para la aristocracia y para la clase dirigente. Parece absurdo , pero en el esfuerzo por salvar la monarquía, se cayó en una psicosis, una verdadera fobia en contra del divorcio. Incluso se prohibió que la Familia Real emplease divorciados. Se tuvo que hacer una excepción cuando Peter consiguió su divorcio, y solo por él ser la parte atropellada.

En mis próximas entradas espero describir los hechos tal como sucedieron, las peligrosas libertades que ‘The Crown” se ha tomado con esta crisis y quedará la pregunta. ¿Qué realmente impidió a Margarita casarse con el hombre que amaba?


martes, 28 de noviembre de 2017

Se Acerca el Invierno: Period Pieces para Días de Nieve


Aunque en el hemisferio norte, el otoño acaba oficialmente el 21 de diciembre, en USA, la costumbre es contar la temporada invernal desde el fin de semana de Thanksgiving, o tal vez desde el Black Friday. Aunque todavía no ha nevado, y el clima no es terrible, los neoyorquinos comenzamos a sentirnos bajo la influencia de un espíritu invernal que afecta incluso los programas que vemos. Para los frikis del period drama, ya hay una programación especial que nos hará entrar en calor en noches de tormenta de nieve: desde la saga de los hijos de Ragnar Lothbrok, hasta el posible regreso de Tom Hardy en la esperada segunda temporada de “Tabú”.

Noviembre
Después de Thanksgiving, el 29 de noviembre para ser exactos, nos reencontramos con la prole de Ragnar, o lo que queda de ella. Para los fans de los “Vikings” esta quinta temporada trae una incógnita y una sorpresa. La primera es saber cuál de sus hijastros acabará con Lagertha, la legendarias skoldmo y ahora Reina de Kattegat. La sorpresa será ver como Jonathan Rhys-Meyers, convertido en obispo-guerrero San Heahmund, hará morder el polvo en el campo de batalla al pesado de Ivar, el Deshuesado.

Factor interés (pour moi) Francamente, desde que me mataron a mis personajes favoritos (Aslaug, Helga, Ecbert) que solo me interesan dos cosas de la serie vikinga: los quehaceres de Rollo en Paris, y los viajes de Bjorn por “tierras soleadas” como las llamó Ivar.

Diciembre
“Vikingos” no será la única incursión del History Channel al terreno de la ficción histórica. El 6 de diciembre llega “Knightfall”, un cuento de Caballeros Templarios. La acción tiene lugar en 1306, un año antes de la caída de la orden. Tom Cullen es Sir Landry, maestre templario, veterano de las cruzadas y buscador del Santo Grial de cuya presencia depende la salvación de la Orden del Templo del Rey Salomón.

Factor interés; me imagino que lo interesante de los templarios, su caída y ejecución, se guardará para una segunda temporada. Ver luchas en Tierra Santa me es muy poco apetitoso. Por una vez yo le echo porras a los muslimes, eran más gente que los europeos. En cuanto al Santo Grial, ese es un tema para mi archiconocido y superado. Si me quieren mostrar a los templarios como los creadores del sistema bancario moderno y los inventores de la tarjeta de crédito, pase. Me los muestran adorando al Gato Bafometo y les hago una fiesta.



Por otro lado, hay un par de personajes históricos que me interesan, aunque desde ya sé que la ficción va a sobreponerse a la realidad con ellos. Como fan de Los Reyes Malditos es un placer ver a La Loba de Francia. A pesar de que en 1306, Isabel tenía solo once años y ya estaba comprometida con Eduardo III, no me molestará que le inventen algún romance con templario.


Familia Real de Francia según History Channel

El caso de su mamá, Juana de Navarra, es diferente. Murió de parto en 1305. Mas de algún cortesano elevó la sospecha de que la reina había sido asesinada por su real esposo.  ¿Como así, si Felipe el Bello adoraba a su Juanita y eso que esta era gordita y feúcha? El perfil del personaje dice que la reina guarda un grave secreto. ¿Será por eso por lo que la han hecho en “Knightfall” vivir un año más? ¿Será ese secreto la causa de la muerte de Juana?

Aunque faltan meses para que inicie la Octava Temporada de “Call de Midwife”, PBS trae el especial navideño precisamente el 25 de diciembre. La trama gira alrededor de La Gran Helada, llamada así porque las navidades de 1962 coincidieron con las temperaturas mas bajas experimentadas por Inglaterra. Hubo tremenda ventisca y el país se detuvo. Pero ya sabemos que a los partos no se les puede detener por lo que veremos a las parteras chapoteando en la nieve para cumplir con su deber.






Enero
El Año nuevo nos regresa al Palacio de Buckingham victoriano. Victoria y Alberto darán la bienvenida a nuevos bebes y nuevos problemas. Un par de SPOILERS: Lord Melbourne nos deja, pero resucita la Reina de las Espinas. Dame Diana “Olenna” Riggs regresa ahora convertida en camarera mayor de Victoria. Tendremos muchos romances arriba y debajo de las escaleras. A pesar de que Ernst no llegará muy lejos con la Duquesa de Sutherland, tendremos amores gays entre los cortesanos de Victoria y, en nota trágica, Alberto descubrirá secretos sobre su verdadero padre. La segunda temporada de “Victoria” inicia el 14 de enero en PBS.



Factor interés: Ver a Dame Diana y el vestuario. Lo triste es que “Victoria” para mi es la sosería misma y la reina me cae un poco menos mal que el pontificador del marido.

Febrero
Para después de Año Nuevo, TNT nos tiene preparado el perfecto thriller de época. La adaptación de The Alienist, el bestseller de Caleb Starr. El 22 de enero conoceremos al D. Lazlo Kreisler (Daniel Bruhl), reconocido psiquiatra vienés que es convocado a la Nueva York de la Gilded Age para resolver los crímenes de un Jack el Destripador useño. Al Dr. Kreisler lo asistirán la refinada, pero independiente y feminista, secretaria Sarah Howard (Dakota Fanning), y John Schuyler Moore (Luke Evans) reportero de crónica roja y miembro de una encopetada familia neoyorquina.



Factor Interés. El milieu, adoro los cuentos de la Vieja Nueva York, me imagino que el vestuario será fastuoso, pero si me salen con una asquerosidad como ‘The Knick” …El reparto suena sensacional. Me encantará ver el debut de Danielito Bruhl González en la TV americana, pero el personaje de Dakota me suena cliché. Por suerte no tiene líos románticos con los protagonistas. Vamos a ver si “The Alienist” se queda en el camino, como otros esfuerzos de TNT de hacerle al period drama como “Mob City” y “Will”.

FX nos tiene en ascuas. Se limitan a dejarnos caer pistas, “pronto”,” a comienzos del 2018”, etc. Nos imaginamos los “Tabú” frikis que será en febrero a mas tardar. Tal vez al fin de mes sabremos el destino de Robert Keziah Delaney y su nave de locos. ¿Dónde echarán ancla?  ¿Estará Zilpha, la hermana amante del personaje de Tom Hardy, realmente muerta? ¿Se enterará Robert que es hijo del caníbal? Tantas preguntas y exigimos respuestas. ¡No nos hagan esperar más por favor!

El mundo de Netflix
Generalmente no me involucro con el mundo del streaming, pero desde que me he vuelto una adicta de “The Crown” ando pendiente de la programación de Netflix que el 21 de diciembre traerá completa la cuarta temporada de “Peaky Blinders”. Para los que están siguiendo las aventuras de Jason " Drogo” Momoa en la cacería de pieles en el Canadá colonial, la segunda temporada de “Frontera” estará disponible a partir del 24 de noviembre.  El 29 de noviembre, también regresan “Las Chicas del Cable”.

Michelle Dockery realmente quiere dejar atrás su imagen de Lady Mary y lo demuestra en “Godless” también producida por Netflix y dirigida por Steven Soderbergh. Se trata de un western que tiene lugar en un pueblo minero. Tras un accidente en la mina en el que mueren todos los hombres del pueblo, les toca a las viudas ponerse los pantalones y empuñar armas, sobre todo porque hay bandidos desalmados en las cercanías. Se puede bajar “Godless” a partir del 22 de noviembre.



El 8 de diciembre es fecha de marcar en el calendario. Inicia el segundo round de “The Crown”.  Habrá reconciliación (y nuevos bebés) entre Lilibet y su Duque de Edimburgo. Margarita encontrará paz, por un tiempo, en un nuevo amor y campanas de boda. Pero la monarquía será sacudida por escándalos provocados por primeros ministros ineptos y sus gabinetes. Según el último tráiler, esta segunda temporada se enfocará en el Príncipe Felipe, su infancia y adolescencia. El Duque de Edimburgo parece fascinar a Peter Morgan y quiere explorarlo más a fondo.


Pero será en febrero que Netflix haga su gran apuesta cuando se convierta en la plataforma de streaming de la serie de televisión más cara que se haya hecho en Alemania. Basada en los thrillers históricos de Volker Kutscher, “Babylon, Berlin”, la serie sigue los pasos del Inspector bávaro Gereon Rath, veterano de guerra que cura su trauma con morfina para poder resolver crímenes en la Alemania de Weimar. Puede que suene parecido a la saga de Bernie Gunther, escrita por Philip Kerr, pero ocurre en un periodo pre-nazismo.

Aunque soy fanática de la dupla Kerr-Gunther, y me gustaría verla en pantalla, tengo que admitir que un producto hecho en Der Vaterland, escrito en la lengua de Goethe, y manufacturado por alemanes puede ser de mayor calidad. O eso esperamos. Hasta ahora, la serie solo ha estado disponible para los subscriptores de Sky en Austria, Alemania, Italia, y el Reino Unido. Ahora le toca al resto del mundo que gracias a Netflix podrá disfrutar de “Babylon Berlin” en versión subtitulada.

¿Cuál de estas series están esperando ver?



miércoles, 22 de noviembre de 2017

The Crown: Abajo de las escaleras del palacio de Buckingham


En mi anterior entrada sobre “The Crown”, dejé claro que la veo como la única sucesora de “Downton Abbey”.  Si la serie icónica de Lord Julien Fellowes describe la relación entre amos y criados de una mansión ancestral, en las primeras décadas del Siglo XX, ” The Crown” sigue líneas parecidas. En vez de la Abadía de Downton, tenemos el Palacio de Buckingham, la historia tiene lugar a fines de los 40s y 50s (en vez del parámetro 1911-1925 de DA). En esta ocasión, los patrones son la familia real británica y los criados son ministros, secretarios y osados caballerizos que se toman libertades con reinas y princesas.

Los Ministros-Mayordomos
Comenzamos con Sir Winston Churchill. John Lithgow se ganó un merecido Emmy por su interpretación del legendario líder británico, pero a mí me dejó fría. Yo amo a Sir Winston, pero desde el 2002 que cine y televisión se han empeñado a sacar, año por medio, algún retrato de Churchill sea como protagonista o secundario. Si hasta el difunto Rod Taylor lo interpretó en “Inglorious Basterds”.  No he visto todavía a Gary Oldman en ese papel en “The Darkest Hour”, pero para mí el mejor seguirá siendo Albert Finney en “The Gathering Storm”.

En “The Crown” han tratado de darle mayor preponderancia (como si se pudiera) al personaje, incluso contándonos cuentos falsos como el de la secretaria atropellada que nunca existió o verdaderos como el del retrato que no le gustó ni a Churchill ni a su señora. ¿A quién se le ocurre contratar a Stannis Baratheon para pintar un cuadro?





Tal como se magnificó, por propósitos dramáticos, el pánico provocado por la capa de smog del ’52, se ha ampliado el miedo que Isabel le tenía a su primer ministro. “Lilibet” y Sir Winston se conocían de toda la vida, había ahí una relación más parecida a la de Lady Mary y Carson que la timidez e inseguridad que la reina demuestra hacia el primer ministro en los primeros episodios de “The Crown”.

Todo el respeto y admiración que siento por Churchill equiparan al desprecio y fastidio que siento por Lord Avon, su sucesor. Jeremy Northam,  que últimamente solo puede interpretar personajes históricos (Tomas Moro, Carlos II, Bertrand Russell), ha conseguido humanizar a Anthony Eden, un ministro que ha pasado a la historia como uno de los peores en el reinado de Isabel II.

Ahora, cada vez que leo un libro de historia sea sobre la segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil Española o los conflictos de Israel, me encuentro con las siniestras zarpas de Eden tras algún desaguisado. Es increíble que alguien que se supone era parte del bando de “Los Buenos” se las arregle para siempre estar en la acera del frente, ósea en contra de mis posturas políticas e ideológicas.

Es una ironía que la historia determine que la mayor metida de patas de Edén fue su pobre actuación durante la Crisis del Canal de Suez. Por una vez,  él ministro tuvo una excusa. Tal como nos muestra “The Crown”, en esa época Eden era víctima de médicos chambones que lo convirtieron en  adicto a las anfetaminas. En ese estado no se puede manejar ninguna crisis. Sin embargo, la serie si le tiene un poco de tirria a Lord Avon. Lo vemos por primera vez cuando llega,  todo solapado,  a pedirle al Rey Jorge que le aserruche el piso a Churchill (¡que más encima es su tío político!) El rey que no era tonto lo mandó a freír monos a Acapulco.




Lord Avon y su "tío"Churchill

Vemos que Eden es parte de la camarilla anti- Felipe y la serie perpetúa un mito histórico de que fue Lord Avon quien conspiró con su soberana para impedir la boda de la Princesa Margarita y Peter Townsend. Me acabo de enterar que crecí con una falsa concepción del affaire Townsend. Como la mayoría de las frikis de la realeza de mi época, yo tenía esta visión de Margarita como una víctima de reglas protocolarias caducas. Siempre disculpé todas sus excentricidades, desde sus subidas de peso hasta el drogarse en compañía de Mick Jagger,  como resultado de esa campaña de poderes ancestrales que la separaron del hombre que amaba.

Desde el 2004 que se sabe oficialmente que en vísperas del rompimiento definitivo Margaret-Townsend, Eden y su soberana se sentaron a redactar un documento que, aparte de hacer a Margarita feliz junto a su coronel de ensueño (en la aviación de otros países el grado de Group Captain que ostentaba Townsend es equivalente a  coronel de aviación),  destruiría para siempre esa anacrónica acta que impedía matrimonios como el que deseaba la hermana de la reina.

Aunque voy a hablar de este asuntillo en otra entrada, lo cierto es que “The Crown” se va por lo mítico y lo melodramático, mostrándonos a una reina de corazón duro que antepone el deber antes que la felicidad de su única hermana. Mas encima nos hacen creer que obra tan inhumanamente por consejo de su mefistofélico tío (que abdicó para casarse con divorciada) y de un odioso ministro (divorciado y recasado). La idea es que al terminar la temporada nos quedemos con un retrato de una reina aislada, desligada de la realidad, abandonada por el marido, repudiada por la hermana, más sola que Angelique Boyer al final de “Teresa”.

El pobre Eden queda como decimos en chileno “como chaleco de mono” (todo ca---do) en este episodio romántico-político, pero también la idea es mostrarnos como la drogadicción destruye la capacidad de un hombre para tomar decisiones. En el caso de un hijo de vecinos es triste, en el caso de un hombre público es una catástrofe.

Los secretarios-lacayos
Me costó reconocer sin peluca, y debajo de esos bigotazos, a Pip Torrens, el perverso, pero entretenido,  Duque de Cassel de “Versalles”, ahora convertido en Sir Alan “Tommy” Lascelles. Pip lo interpreta con la severidad que caracterizó a Tommy, pero sin su fantástico sentido del humor. 

En la serie, Pip es un aguafiestas. Es el encargado de decirle al Duque que deberá siempre cederle el paso a su esposa y caminar a la sombra de ella. Es quien conspira con la Reina Madre para que Felipe no arruine La Ceremonia de Coronación.

Es Lascelles quien empaca a Peter Townsend a Bruselas.  De hecho, lo ponen como Gran Inquisidor avisandole a Townsend que se va sin poder siquiera despedirse de la novia y todo "¡Porque yo soy Malooo! ¡Muahaha! En suma, es uno de los “villanos” convencidos de que impedir el matrimonio de Margarita es salvar el Imperio.

Ciertamente, Lascelles se oponía a ese matrimonio, pero es comprensible viniendo de un hombre que dedicó su vida a servir a la monarquía y cuyo momento más amargo fue la abdicación de su patrón, Eduardo VII. Para Lascelles (y para muchos británicos) la abdicación fue una muestra de debilidad, de egoísmo, y de irresponsabilidad. 

Con razón Tommy no era amigo de tener al divorciado Townsend en una familia que veía como propia. Sin embargo, como el affaire Townsend ha sido exagerado y falsificado en “The Crown”,  no debemos quedarnos con una imagen tan negativa y recomiendo la lectura de los Diarios de Sir Alan Lascelles: King's Counsellor: Abdication and War , The Diaries of Tommy Lascelles.

Por último, tenemos el caso de Martin Charteris, el secretario predilecto de los Windsor-Mountbatten. Interpretado por Harry Hadden-Paton. Harry ,  quien también apareció este año en” Versalles” como el repelente Gastón de Foix, es mas recordado como el humilde Bertie Pelham,  el que saca a Lady Edith Crawley de la Abadía de Downton, para convertirla en marquesa. “The Crown”, por una vez, hace un retrato verídico de quien pasó a ser Sir Martin y finalizo su vida como Lord Charteris (los privilegios de servir bien a un monarca).

Charteris, nieto y hermano de condes, era ya teniente coronel cuando lo agregaron al servicio de la recién casada princesa. A pesar de su bagaje aristocrático y militar, Charteris tenía muy buen humor, era alegre y poco convencional, lo que lo hacia un compañero idóneo para la joven pareja. Su momento clave, tal como lo demuestra la serie, es cuando recibe noticias de la muerte del rey en Kenia y debe transmitirlas al Duque de Edimburgo que a su vez debe dárselas a su esposa. También es histórico que el fue quien se sentó con su nueva reina para decidir qué nombre portaría junto con su corona.

Por otro lado,  es cierto que al retirarse Sir Alan Lascelles, la primera opción de Isabel para cubrir el puesto de secretario privado de la soberana fue Charteris. La Familia Real sentía mucho cariño por Martin y la reina particularmente se sentía cómoda en su presencia, por lo que es posible que se haya saltado un poco el protocolo y haya puesto su presión para tenerlo cerca. 

Pero el pobre Charteris no contaba con el poder de Tommy Lascelles y todo por cortar un arbolito. Aquí tuvimos un equivalente a las envidias y luchas de poder entre lacayos que tanto abundaban en  "Downton Abbey". Sobre todo cuando el  acusete de Aldeane va a "soplarle"a Sir Alan que los Charteris se han apoderado de la casa de Tommy. Hasta la Reina recibió un coscorrón verbal por parte de su airado secretario.

Charteris sirvió a la reina hasta 1977. Tras su retiro recibió un título nobiliario,  Barón Charteris de Amisfield, y fue nombrado director de su alma mater, Eton (Harry Hadden-Paton es un Old Etonian tambien), la escuela más elitista del Reino Unido. Ósea éste le ganó al señor Mosley de “Downton Abbey”, que de lacayo pasó a ser profesor. En su vejez, ya retirado, se convirtió en un viejito muy entretenido. Descubrió un talento tardío para la escultura, y se hizo conocido en la escena de las discotecas londinenses. También era un poco suelto de lengua cuando le tocaba ser entrevistado.


La Reina y Sir Martin

Aunque siempre declaró que “se había enamorado de la reina” a primera vista y que Isabel era la mejor patrona del mundo, no fue tan caritativo con otros miembros de la Familia Real. Según él, la Princesa Margarita era un” hada mala”, el Príncipe Carlos, un llorón, y la Reina Madre era un poquito como un avestruz (¡!!) ¿Querría decir que no enfrentaba la realidad o que parecía un avestruz? La respuesta Lord Martin se la llevó a la tumba en 1999. Digamos que en el mundo del servicio de la Abadía de Downton, podría haberse asemejado a Spratt, el mayordomo de la Condesa Viuda, que acabó escribiendo una columna de chismes para la revista de Lady Edith.

He dejado para otra ocasión a los más notorios “palafreneros” de  la Familia Windsor: Lord Porchester y Peter Townsend debido a que sus historias solo terminarán en la segunda temporada. Así que esperaré un par de semanas antes de trabajar con ambos y con todas las calumnias y falsos mitos que se han tejido alrededor de su servicio en la Familia Real Británica. Hasta entonces.