jueves, 18 de enero de 2018

Los Personajes más Detestables del Drama de Época del 2017


Esta entrada está dedicada principalmente a quejarme de la tercera temporada de “Outlander” y explicar que le tiré la cadena a la serie debido al asesinato cometido con la personalidad de Claire, la protagonista.  Pero a medida que escribía descubrí que hay otros personajes del drama de época que también me son insoportables. Tal como hice una nota sobre los personajes que voy a extrañar, merece escribirse una sobre los que desearía no volver a ver.

En “Einstein” Geoffrey Rush y Ron Howard demostraron que hasta los genios se equivocan. Un excelente director y un excelente actor se las arreglaron para convertir a una de las mentes más brillantes de la historia en un payaso desagradable y un poco tonto. Pero no puedo poner a esa caracterización de Einstein en mi lista de insoportables, porque tras un primer capítulo, yo simplemente dejé de seguir la miniserie. Me sorprendió saber que le hicieron una segunda temporada ¿WTF?


Ivar el Deshuesado, me cae de la patada, pero es un personaje indispensable en” Vikings” y al menos este año le vimos rasgos humanos con ese enamoramiento que le bajó por el obispo-Guerrero Heathmund.

En cuanto a heroínas mamertas, el period drama está colmado de ellas. Hay veces que quisiera ahorcar a Louisa, la matriarca del clan Durrell. No se si es por haber criado hijos tan brutos (menos Gerry) o por su mal ojo para conseguirse pretendientes. La Rose Coyne de “My Mother and Other Strangers” tampoco lo hacía mal. Lo único perdonable de ella fue enamorarse hasta la locura de un oficial estadounidense tan lleno de generosidad como de secretos.

Y en lo que respecta a reinas, La Pequeña Vicky a veces es mas infantil que La Pequeña Lulú, pero no podemos culparla. Ya bastante sufre con esa familia infernal y con ese marido despótico. Así que comencemos mi lista de personajes detestables precisamente con el Príncipe Consorte o El Príncipe con Suerte porque éste era más advenedizo que Felipillo de “The Crown”.

El Príncipe Alberto de Saxe-Coburgo (Victoria)

Hay una obsesión en las series sobre reinas “que reinaban” (léase no eran meras consortes) por mostrarlas en conflicto constante con parejas descontentas y manipuladoras. Lo vimos con Mary y Darnley en “Reign”, lo vemos con Isabel y Felipe en “The Crown”, pero el caso Alberto y Victoria es el que más me hace rechinar los dientes. Desearía que Daisy Goodwin se tomase una licencia histórica e hiciera enviudar a Vicky antes de tiempo. Pero parece que la creadora de “Victoria” está encantada con el engendro.



No entiendo. Hay gente que patalea de ira cada vez que Matt Smith hace acto de aparición en “The Crown” pero adoran al consorte de la reina Victoria. ¿No se dan cuenta de lo pesado e inoportuno que es este chico?  Lo triste es que él también es manejado por el padre, por el tío, hasta por el hermano que lo lleva a un burdel para que aprenda a tratar a las mujeres. Habrá quien se ría con la idea del futuro padre del rey de Inglaterra tomando notas sobre técnicas sexuales de parte de una paciente cortesana, y en vez de perder su virginidad que para eso lo llevaron. A mi esa escena me pareció totalmente patética.
El casto Alberto rapidamente aprende a manipular sexualmente a su mujer

Cuanto más leo sobre el verdadero Albert, más me reconcilio con la imagen del tirano de la serie que usa juegos mentales para convencer a la mujercita, ingenua e ignorante, que haga su voluntad. Como cuando le dice a Victoria que la única manera de evitar embarazos no deseados es la castidad. 

Victoria dando brincos para evitar embarazarse
Los brincos no le sirvieron de mucho

 Lo triste es que la pequeña Vicky, como la llaman sus damas, ha quedado marcada por las manipulaciones de su madre y Sir John. Lo menos que necesita es un marido que busca dominarla y para poder conseguirlo necesita hacerla sentir culpable o inepta. ¡Qué individuo tan repelente!  ¡Sáquenlo ya!




Elizabeth de York (The White Princess)

Pero no son solo los consortes los que han llegado a mi lista de indeseables. no hay peor villana para mí que Elizabeth de York. No la histórica, ni siquiera la protagonista de La Princesa Blanca de Philippa Gregory, sino al esperpento creado por Starz para la adaptación de esa novela. Aparte de falsear la historia la primera reina Tudor fue una mujer discreta y tranquilaesta Lizzie era más sanguinaria quela Vikinga Lagertha, y más asesina que la suegrita.

Desde “The White Queen” que Lizzie era un personaje desagradable, lleno de rebeldías y actitudes groseras tanto con la madre con la suegra. Su trágico affaire con el Tío Ricardo le dio una dimensión dramática. Al comienzo de “La Princesa Blanca” llegamos a sentir lastima por Lizzie, sexualmente abusada, obligada a preñarse y casarse con el hijo de la asesina de sus hermanos, con el asesino de su propio amante.

Sin embargo, pasan unos capítulos y Lizzie ha cambiado de agenda. Ya no quiere vengarse de su violador, ya no quiere justicia para sus hermanos, ya no quiere recobrar el trono de sus antepasados. Ahora es toda ambición, todo lo hace por sus hijos, principalmente por Arturo, el primogénito. ¿Se supone que debamos olvidar que Lizzie intentó abortarlo nada más que para manipular al obispo?

Luego cuando los Reyes Católicos le exigen, para darle la mano de Catalina, que mate a todo aspirante al trono inglés, ¡Lizzie acepta! ¡En vez de decirles “¡guárdense a su hija que hartas desgracias nos traerá a los Tudor!”.

A Emma Frost, la productora de la miniserie, se le cae la baba hablando de como Lizzie es una badass, un ejemplo de poder femenino. ¿Qué significa badass?  ¿Mandar matar al propio hermano? ¿Preparar una conspiración nauseabunda para poder ejecutar a un primito enfermo mental?

¿Es poder femenino patear al árbol caído? Porque eso hace Lizzie con su cuñada Cathy Gordon. Tras matarle hijo y esposo, y ver que el rey la acosa sexualmente, Lizzie le monta escenas de celos y goza humillándola. 

Y no hay mejor ejemplo de falta de solidaridad femenina que el indigno tratamiento que esta reina de pacotilla le da a su prima Maggie. Si hay, como se rumora, secuela de” The White Princess” suplico que el personaje de Jodi Cormer muera rápido, porque no es edificante verla en acción.

Claire Beauchamp Randall Fraser (Outlander)

Confieso que no voy a ver más “Outlander” y que la razón tiene nombre y apellido. Ya para después de la octava entrega de la tercera temporada, titulada ‘” Creme de Menthe”, no me quedaban ganas de ver el capítulo 9. La curiosidad me hizo retomar la serie cuando los Fraser llegaron a Jamaica, pero el ultimo capitulo volvió a descolocarme y la razón siempre vuelve a ser Claire quien se ha convertido en un baluarte del faux feminismo. Es mejor que GI Jane en lo que respecta a sobrevivir en terreno hostil y se ha tomado tan en serio el juramento de Hipócrates que hasta atiende a maleantes que intentan violarla. ¡Échenle porras, niñas! Pero en lo que respecta a las relaciones humanas es un fracaso.

Ha habido quejas de lectores de como Ronald Moore, libretista de la serie, se ha tomado peligrosas libertades para hacer más interesante la adaptación de Voyager.  Una de esas libertades fue desarrollar y rellenar el tiempo en que Claire está separada de Jamie. Si los veinte años en que nuestro héroe vive alejado de su Sassenach son una plétora de espléndidas aventuras, peligrosos eventos y encuentros con personajes fundamentales, la vida de Claire en la prosaica Boston se limita a sus estudios de medicina en Harvard y a una brillante carrera, pero también a una vida carente de satisfacciones emocionales.

En la serie, esta opción de Claire de dedicar su vida a su carrera termina convirtiéndola en una mujer egoísta, gruñona y agresiva con el pobre marido cuyo único pecado es hacer todo lo que ella le pide. ¿Y cuál es la recompensa de Frank? Que Claire exagere el error de su adulterio (cuando ambos estuvieron de acuerdo en darse mutua libertad para affaires discretos).





 Resulta grotesco que Claire esgrima la infidelidad de Frank como una traición cuando ella es quien se masturba en el lecho conyugal y quien mantiene los ojos cerrados cuando hacen el amor, precisamente para imaginarse que esta con su escoses. Eso es infidelidad también y Frank se rehúsa a ser parte de una charada. Que Claire no haya buscado un amante es prueba de su devoción por Jamie, no hacia el pobre Profesor Randall.





Aun así, Claire escoge a Frank (en la serie, no el libro) como el blanco de toda su frustración reprimida. Constantemente lo agrede (verbal y físicamente) y le lanza las acusaciones más retrasadas como querer tener sexo con ella cuando no solo está deformada por el embarazo. A propósito, nunca he visto preñada más mal vestida que Claire Randall, compárenla con lo elegante que lucía cuando estaba embarazada de Faith.


 También Claire acusa al marido de querer separarla de Brianna. La distancia entre Claire y su hija es algo que ella eligió y provocó. Para ser una brillante cirujana (y como me exaspera que toda la Tercera Temporada Claire nos refriegue en la casa que ella es LA GRAN DOCTORA) Claire dejó la formación de Brianna en manos de Frank.

Yo sé que Brianna (serie) es odiada por los fans, y concuerdo en que es un personaje repelente (hasta ahora), pero hay que entenderla. Para ella, Claire es una extraña que hizo infeliz a su amado padre. Y cuando Claire le anuncia que Frank solo la adoptó, que Brianna es hija del adulterio, y más encima le encasqueta un cuento de viajes en el tiempo, es totalmente normal que la chica reaccione con ira.

Brianna eventualmente acepta la historia de su madre y la conmina a que regrese al pasado. Claire comienza sus preparaciones para su traslado. Se tiñe el cabello, se hace un traje especial lleno de bolsillos para cargar desde antibióticos hasta fotos de Brianna en micro bikini (perdón, pero no llevaría esa foto para que un padre conozca a su hija, ni aun en estos tiempos).

Sin embargo, Claire no se prepara para lo obvio. Los cambios que Jaime debe haber experimentado y los eventos que pueden haberlo hecho cambiar. Ni siquiera se pregunta si Jamie puede haber vuelto a enamorarse. Tal como con Frank, Claire espera fidelidad eterna de parte de sus hombres.

Sucede que a menos de un día de su reencuentro Claire comienza una campaña de quejas. Aparte de sus dotes amatorias, todo lo del nuevo Jaime le desagrada. No le gusta cómo vive, donde vive, no le gusta su trabajo, no le gusta cómo trata a su familia. Todo deviene en una pelea atroz en la cual, súbitamente, Claire enaltece a Frank y lo coloca en el altar de los padres perfectos.



 Aunque Jamie haya obrado mal al mentirle a su hermana y cuñado, esto es un golpe bajo. Yo quedé con un muy mal sabor de boca tras este innecesario capitulo que por suerte no existe en el libro. Solo sirvió para hacer más desagradable la revelación de que Jaime le ha ocultado a su Sassenach que se ha casado con la mujer que casi la envió a la hoguera.

Diana Gabaldon ha recibido muchas críticas por escribir una saga que glorifica la violencia sexual. Algo indiscutible en una historia donde a lo largo de varios libros son violados el héroe, la heroína, la hija de ambos y otra docena de personajes. Tenemos violaciones de grupo, violaciones acompañadas de tortura y hasta violación infantil (Fergus), más encima los puristas dicen que Jaime” violó” a Geneva, la madre de su hijo, y la escena en la serie cuando Claire y Jaime pelean, tras ella enterarse que él es casado, y terminan haciendo el amor, también ha sido tildada de violación. Para mi más que violación fue un ejemplo de cómo todo en Claire, hasta el sexo, nace de su furia.

Mi mayor problema con el personaje de Catriona Balfe es que tiene serios problemas manejando su rabia. Me corrijo, en realidad jamás ha intentado la más simple técnica de anger managememt, porque su furor sagrado es lo que la identifica. Claire necesita de su cólera para expresar su enjuiciamiento de todo lo que no concuerda con sus opiniones y deseos. Y por eso es un personaje insoportable muy alejada de la Claire del libro. En la saga, las dotes curativas que ella ejerce son parte de su aura mágica, la confirmación de su generosidad y altruismo. En la serie se convierten en atributos de superioridad moral que la Dra. Randall emplea para juzgar a sus semejantes.

Por ejemplo, la totalmente superflua cirugía de su atacante en “Creme de Menthe” sirvió para que Claire demostrara que era mejor que su marido y los secuaces de este, ya que ella podía perdonar y curar a quien le hacía daño. El que ese hombre representase un peligro para Jamie la tuvo sin cuidado. Tras la muerte del paciente, Claire culpa al inepto siglo XVIII por no ofrecerle el instrumental con el cual hubiera demostrado lo gran cirujana que es. Es como que lo que importara es que ella haya quedado mal como profesional, no que haya muerto un hombre. Dice algo ridículo como “En Boston esto no hubiera pasado”.  ¿Entonces por qué no se vuelve a Boston?



Mas adelante, cuando Jamie acusa a Frank de no ser un buen padre por permitir que Brianna use bikini, Claire acusa al Siglo de las Luces de ser un paraíso de machismo. A ver Claire, ¿el siglo XX no lo es?  ¿No sobreviviste al sexismo de Harvard (que sigue teniendo políticas machistas hasta hoy en día)?  ¿no apostrofaste a los parroquianos de un bar escoses porque les sorprendió verte bebiendo en la barra? Pero no es culpa del personaje, es culpa de los libretistas que en su afán de hacer de Claire una badass estereotipada, la vuelven un personaje desatinado e insufrible.

Volviendo a la ira como instrumento de censura de la señora Randall/Fraser, un detalle que la hace más desagradable es que es selectiva. Generalmente, su rabia está dirigida hacia hombres caballerosos que no van a insultarla. Por eso le lanza un cenicero a la cabeza al marido, por eso, desde su reencuentro, vive ladrándole a Jamie. Pero cuando enfrenta la censura de Jenny o de Brianna, Claire se vuelve humilde. Incluso con Geillis es suave y cortes, hasta antes de matarla intenta dialogar con ella. En cambio, con sus hombres, Claire es toda clamor, alaridos, criticas. La pobre Catriona casi no habla ya, solo declama con voz vociferante lo que la hace verse como mal actriz.
Claire es toda humildad con su cuñada Jennie

Tal como dije al principio, yo me tomé un descanso de “Outlander” y volví en el capítulo 12. Me había reconciliado con la historia, cuando ocurre ese episodio del naufragio. La nave de los Fraser choca con un huracán atlántico. En esa época (e incluso ahora) lo mejor era mantenerse bajo cubierta y que únicamente el capitán y unos pocos miembros de la tripulación estuvieran expuestos a los elementos. Pero Mistress Beauchamp no es de las que se pierde un minuto de protagonismo, o un escenario donde verse importante. Cuando Ian le pide que se quede con ellos en el sótano, ella le aúlla en la cara “¡Soy la cirujana de abordo!”

 Claire sube a hacer una entrada triunfal, pero una ola se la zampa. ¿Qué puede hacer el pobre Jamie sino saltar la borda para rescatar a su mujer? Por mí que se hubiera ahogado, no la voy extrañar. 

Tampoco extrañaré una serie que Moore ha deformado caracterizando a una heroína magnifica como el bastión del faux feminismo, una mujer encolerizada que vive en batalla contra el mundo. ¿Dónde se fue el gran sentido del humor que Gabaldon imprimió en su protagonista?
¿Tienen personajes como estos que pueden arruinarles una serie?



lunes, 15 de enero de 2018

Los personajes que voy a extrañar. Lo Mejor del Drama de Época del 2017


Un motivo que puede hacer una serie atractiva es que existan en ellas individuos que,  sin ser los protagonistas,  nos atraigan, sea porque los admiramos o nos identificamos positivamente con ellos. Es triste entonces cuando esos personajes desaparecen, o porque murieron en la serie, o porque estas llegan a su final. En términos de period dramas, el 2017 marcó el cierre de series de época icónicas como “Black Sails” y “Reign”, pero también hubo personajes que dejaron series que aun continúan. Estos son los que voy a echar de menos.

Todo el elenco de “Back Sails”:


Los voy a extrañar a todos desde los maravillosos Eleanor y Flint hasta los mas pesados como Israel Hands, el nuevo y más odioso Billy Bones, y la traicionera Max, la de la voz quejosa. Voy a estar muy deprived de cuentos marineros y de piratas románticos por un tiempo.


La Reina Mary (Reign)

 Después de cuatro temporadas, Adelaide Kane finalmente se ganó mi corazón. Nunca la vi como Maria Estuardo (ni siquiera era pelirroja y era más bien petisa), pero si como podría haber sido una reina en algún momento de la historia antigua. A pesar de sus metidas de patas y su extravagante vestuario, la australiana supo crear un personaje muy querible (hasta la suegra aprendió a quererla).

 En esta última temporada (abrupta e injustamente fragmentada) Mary experimentó muchas de las vivencias de la verdadera Reina de los Escoceses. Me las creí todas: su pasión traicionada por Darnley, su atracción por Lord Bothwell, su amistad con David Rizzo, y, aunque esto no fue histórico, su conmovedora relación con su medio-hermano, Lord Moray. 

Aunque el final inevitable debía ser su ejecución, esperé que “Reign” nos diera un par de temporadas más, inventándose aventuras de Mary en Inglaterra, pero no se dio y voy a quedar un tiempo extrañando a la reina.

Rey Ecbert (Vikings):

 Ya debería haber aprendido que cuando me gusta un personaje en “Vikings” viene Hirst y me lo mata. En el 2017 me que tuve calar las muertes de Helga y de Ecbert. Aunque Ecbert era un rey ladino que se acostaba con la nuera, con la mujer del amigo, y tuvo parte de culpa en el suplicio y muerte de Ragnar, era el mejor de los sajones. Un personaje inteligente, culto, se notaba que se había criado en la corte de Carlomagno, y que era uno de los pocos que usaba el cerebro en vez de la fuerza bruta en ese mundo de zafios.

Y malo no era, adoptó a Alfredo sabiendo que no era de su sangre, procuró poner a salvo a todos sus herederos antes de enfrentarse solito a la vengativa prole de Ragnar. Su simpatía hasta se granjeó que el obispo deseara acompañarlo,  tomándose un buen vino juntos,  a sabiendas que los vikingos los harían pecadillo. Hasta su último momento, Ecbert fue un rey sabio y habilidoso. Se libró del castigo sádico que quería darle Ivar, escogió su propia muerte y se las arregló para estafar a sus captores. 

No quedan muchas personas razonables y sagaces en este cuento, porque Ivar es un buen militar y guerrero, pero totalmente ignorante en lo que se refiere a vivir en sociedad y las relaciones humanas le importan un pito. Sin Ecbert, el paisaje vikingo se vuelve más hostil e incivilizado.

Claudine (Versalles):  

Aparte de enfurecernos al ver como se le rompía el corazón a Fabian Marechal cuando la sintió agonizar en sus brazos, la doctorcita era un personaje interesante, dinámico y competente que nunca nos defraudó. A pesar de la burrada del Rey Sol de despedirla de la Corte, el prestigio de Claudine siguió incólume, era una excelente médico, y además homeópata. Hasta Chevalier iba donde ella en busca de cura para sus males venereos.

En esta segunda temporada, Claudine se alzó por encima de su patrón, aceptando con discreción y humildad su despido. Estableció un servicio gratuito para prostitutas y otros olvidados en la escala social. Hasta ofreció refugio a otro despedido del rey ingrato, el máximo detective y torturador de la corte versallesca. Fabian Marechal.

Con Claudine, Marechal descubrió su humanidad y el poder del amor. Juntos abrieron también su propia agencia de detectives. ¿Y todo para qué? Para que los espías de Madame Agathe asesinaran a la aspirante a criminóloga. Totalmente absurdo e innecesario. En una serie donde las mujeres o abusan o son abusadas, Claudine era un ejemplo de poder femenino basado en sus conocimientos y en su buen corazón.

Winter (Tabú):

Nunca entendí por qué hubo que matar a Winter, la amiga mulata de James Delaney. Si, entiendo que Sir Ridley y los Hardy necesitaban de un momento catalizador para llegar a un clímax donde el héroe quedara totalmente aislado y atrapado. La muerte de la niña hizo creer a James que era un asesino y lo sumió en un mar de incertidumbres y sentimientos de culpa que lo colocó en una posición vulnerable. Hacer creer a Helga que James haba asesinado a su hija, la volvió en contra de Delaney al punto de entregarlo a sus enemigos.

Mi queja es que se pudo hacer algo parecido, pero con Zilpha como víctima, ya que igual la producción planeaba arrojarla al Támesis. Winter era un personaje clave, la única capaz de descifrar los tatuajes en el cuerpo de James,  se convirtió en su protectora y era un personaje que confirmaba los poderes mágicos del caníbal.. 

Es triste ver desaparecer uno de los pocos personajes afroamericanos, solidos y positivos del period piece. En ese mundo de esposas abusadas y cortesanas, Winter sabia ganarse la vida de otras maneras y resultó conmovedora su orgullosa declaración a Delaney de que ‘vivo entre putas, pero soy virgen”.

El Duque de Cassel (Versalles):

Ya sé, era un violador, un golpeador, un sádico, agréguenle alcohólico y conspirador nato en contra de la corona, pero esa era una parte de su personalidad. Cassel era un villano extremadamente divertido, muy sarcástico y dotado de una dignidad que lo elevaba por encima de los serviles e hipócritas cortesanos versallescos. Conspiró contra un rey tirano al que no le temía. Por sangre y por sensatez el Duque estaba por encima de Luis XIV, el tirano déspota sofocado por su hubris y sus delirios de grandeza.

Yo siempre vi a Cassel como el único en esa corte (me refiero a los nobles) en notar la podredumbre que rodeaba a Luis. El hubiese preferido vivir lejos de esa prisión dorada que el rey construyó para dominar a la aristocracia. Luis obligó a Cassel a vivir en Versalles, quemándole su castillo. Un castillo que era como la madriguera de una fiera.  



Aunque la visita de Montespan y Sophie al castillo, la temporada pasada, dejó claras las aviesas intenciones del Duque con Sophie, no pensé que era algo que lo definiera. Después de todo Luis se acuesta con toda su corte y no sabemos qué sucedería si alguna cortesana se le negara. A lo mejor como a Cassel le gustan las mujeres que se le resisten.

Pero en esta temporada donde pudimos presenciar el horrible abuso físico y sexual de la nueva Duquesa de Cassel nos quedó claro que el Duque era un degenerado. Igual me sorprendió ver el lado oscuro de Cassel que contrastaba con su buen juicio y con ciertos valores mas positivos que los que motivaban a Madame Agathe, Gastón y otros villanos. Me dio la impresión de que era como un un licántropo, un hombre atrapado por un mal que lo pervertía.

Aun en su muerte, Cassel tuvo dignidad. Tengo la impresión de que sabía que su esposa lo estaba envenenando. Tal vez se lo agradeció. Lo cierto es que una razón para confesarle a Luis su conspiración, y de paso delatar al infame Beaumont, fue para alejar a este ultimo de Sophie. El mismo le dijo a su mujer:  “una niña como tú no debería buscarse por amante un hombre que inventa cuentos”. Lo cierto es que,tal  como quería el Rey Sol, me hubiese gustado ver a Cassel rehabilitado, pero para eso había que hacer algo mas que darle un puesto de ministro y regalarle una esposa inocente para que jugara con ella.

¿Qué personajes van a echar de menos ustedes?


jueves, 11 de enero de 2018

Grandes Granujas del Period Piece: Lo Mejor del Drama de Epoca del 2017




En un año que se caracterizó por la recuperación del arquetipo de la damisela en peligro, donde la esposa maltrata fue un lugar común y donde victimas de la misoginia abundaron, los villanos siguieron un molde repetitivo de malos maridos y cerdos machistas. Sin embargo, también destacaron un par de personajes cuyos crímenes no estuvieron atados al abuso doméstico. Como planeo hacer , D-s mediante, mas adelante una nota sobre esposas abusadas, y no quiero aparecer como repetitiva, ahora me concentraré en otro tipo de villanos.

En el 2017 casi no hubo historia de época que no tuviera marido golpeador, violados, abusador. “Versalles” tenía al Duque de Cassel, " Poldark"  al repulsivo Reverendo Osborne Whitworth, y hasta en “Home Fires” la pobre Pat tenia que soportar los golpes del despreciable marido. Por eso es casi curioso que, de los cuatro grandes villanos del año, dos fuesen excelentes esposos y uno hace esfuerzos heroicos por serlo. Comencemos con éste.

George Warleggan (Poldark)

¿Por qué será que exasperante y malévolo como él solo, George siempre acaba por darme lastima?  Tal vez porque sus esfuerzos por destruir a Ross Poldark siempre terminan con George vapuleado como el Coyote de las caricaturas. Incluso esa penúltima escena con George y Ross en la playa, en que Warleggan se carcajea de la ultima travesura contra su enemigo es contraproducente para el villano. Obligar a las milicias a detener un alzamiento campesino ha sido un triunfo para Poldark. George no se ha enterado que Ross venció a los alzados con la razón y no la fuerza, por lo que su gozo es vacío como todo en su vida.


Hemos visto, en tres años, como George se ha labrado una posición para vengarse de su pobreza, del estigma de ser hijo del zapatero, de las burlas y bullying que sufrió en la escuela por parte de los altaneros Poldark. Esta temporada vimos que George todavía recuerda con amargura traumática la burla de los sapos.

Cuando Geoffrey Charles y Drake Carne reconstruyen la plaga batracia, Warleggan se venga con saña, enviando al hijastro a un internado y descargando su odio por el pobre herrero. Es Drake quien más ha sufrido este 2017 y a manos de George quien le quitó la novia, los clientes, le quemó la herrería, ordenó darle una paliza y casi lo manda a la horca.


Lo más repelente de George en esta tercera temporada es como manipula a una chica inocente como Morwenna Chinowyth, su prima política. Para satisfacer su ambición, y conseguir emparentar con los influyentes Whitworth, George obliga a Morwenna a casarse con el Reverendo Whitworth, sabiendo que “Ossie” es, tal como el mismo Warleggen lo describe, “un reptil”.

George y el "reptil" Whitworth

Todos los esfuerzos de George por hacer conexiones y alcanzar altos puestos esta temporada han sido desastrosos. Sir Francis lo llevó al parlamento para que sirviera sus intereses, pero un abusador de los pobres como Warleggen mal podía representar los ideales progresistas de su patrón.

George será grotesco, pero no por eso menos letal. Ya vimos con que crueldad empujó a la tumba a la tía Agatha. Mas encima, el tacaño le dio un entierro miserable. Sin embargo, fue la tía quien se vengó de la manera más dolorosa de George haciéndolo dudar de su paternidad. Tuvo Elizabeth que meter en cintura al marido para que George reaccionara y creyera que Valentine es su hijo.

Gobernador Woodes Rogers (Black Sails)

Todavía siento nauseas cuando recuerdo la tortura y muerte de Barbanegra. Es en realidad el único punto en contra de Woodes, pero es suficiente para elevarlo al hall de la fama de granujas del 2017.Porque si vamos por cuentas, esta no era la primera vez que Rogers echaba mano del suplicio del keehauling.

Se entiende que, si te ordenan deshacerte de los piratas, busques medios extremos para hacerlo, pero el gobernador se ufanaba de sus torturas y de haberlas utilizado en el pasado contra inocentes marineros españoles.

Además, fue un golpe de suerte el que Barbanegra fuera la única víctima. Woodes ya estaba arrastrando a Calicó Jack para lanzarlo por sobre la borda. Y luego dejó a los piratas restantes en manos de esa especie de Monstruo de Frankenstein que mató a golpes a los más fortachones de la tripulación de Jack y casi nos deja sin Anne Bonny.
Pobre Anne, asi quedó por culpa del Gobernador

Sentí lastima por el gobernador cuando lo vi llorar la muerte de su mujer e hijo, ¿pero era realmente capaz de hacer feliz a Eleanor? A la larga creo que hubiese sido cruel con ella. Tan cruel como lo hubiera sido con sus otras víctimas.

Lord Stéphane Narcisse (Reign)

Hasta la mitad de la temporada de “Reign”, Narcisse me encantaba. Su sufrimiento por la ausencia de la esposa decapitada, sus sentimientos de culpa, incluso negarse a tener relaciones con otra mujer, me resultaron tremendamente románticos. Sus esfuerzos por ayudar a su reina y ex amante me encantaban. Después de todo, Narcisse pensaba en el bien de Francia. ¿o no? Igual que Doña Catalina, y por eso se fue con ella en búsqueda del eslabón perdido, mejor dicho, el Rey Loco, Carlitos.
Narcisse y Catalina De Medici gozando de la vida rural.

Es cierto que Narcisse era ambicioso y que encarceló a Leith para prevenir que el resucitado arruinase la noche de bodas de su hijo, pero un padre tiene ese derecho. Y Claude es tan cabeza loca que nunca llegamos a saber si estaba enamorada del antiguo o del nuevo amante. Pero, en un momento, Narcisse se desbocó. Su afán de vengar la muerte de Lola lo enloqueció y comenzó a tomar medidas que afectaban el bienestar de reyes y sus naciones.
Gideon era aburrido, pero no merecía morir

Lord Gideon era un aburrido, pero no merecía morir envenenado. Narcisse no tuvo perdón cuando le colgó la culpa de la muerte de Gideon a la pobre María Estuardo que ya hartos problemas traía encima. Aunque no sea histórico, la conspiración de Narcisse terminó por destruir a la Reina de los Escoceses. 
Narcisse torturando a Knox

Y eso de ir a capar a John Knox…. ¡Narcisse, ya parecías Dexter! ¿Y tirarle los testículos del predicador en la mesa a Mary? …¿ noo, en qué cabeza cabe?

Thomas Beaumont (Versalles)

Para mi este fue el peor villano del año. Un hombre inescrupuloso, sin sentimientos. Los villanos de esta serie siempre tenían alguien motivo o excusa. Thomas era simplemente un espía que por dinero hacia daño y cobraba vidas. No lo motivaba ni el amor a una causa o a Guillermo de Orange, solo la ambición.

Beaumont, no temía ensuciarse las manos con sangre inocente como la del jardinero, o cuando mandó darle una pateadura al pobre Caballero de Lorena. También aceleró la muerte del Duque de Cassel, pero bueno, no se le puede culpar por eso.

Era tan codicioso, que puso en peligro su empresa cuando buscó lucrar por otros lados como con su chantaje al Duque de Cassel, cuya esposa había seducido. Cassel era demasiado orgulloso para dejarse chantajear y lo delató al rey. Beaumont quien había coqueteado porque le convenía, con Philippe de Orleans, decidió huir llevándose a Sophie, algún dinerillo y de paso matando al hermano del rey. Por suerte Chevalier acabó con tan gran canalla.



¿Qué les parecen mis villanos del 2017? ¿Hubo peores?